JAMIROQUAI
"Dynamite"
Sony BMG
(2005)
Texto: Fermín Gámez
Desde ‘A funk odyssey’ estábamos esperando un gran trabajo de Jay Kay y los suyos, y ha llegado un nuevo disco, ‘Dynamite’, vuelve con una colección de once canciones que se mueven entre el disco clásico, el funk bailable y ciertas dosis de eclecticismo musical, en fin a lo que nos ha tenido acostumbrados desde su segundo disco, y es que cuatro años bien podrían haber bastado para realizar un gran disco pero aquí es cuando vemos que Jay Kay se ha acomodado, repite estructuras y bases de canciones anteriores y eso está muy feo; ah, (suspiro) que tiempos aquellos del ‘Emergency on planet earth’, este nuevo disco es la confirmación definitiva de que no volverán (snif, snif).
Pasando de bromas, que no lo son tanto, el nuevo trabajo de Jamiroquai difunde la forma electrónica bailable de este pequeño ser con sombrero, y también se crea una aureola “anti-Bush” presente en casi la totalidad del álbum (y que sea esto lo más interesante es lo que me da más pena), el discurso de ‘Dynamite’ se pierde entre canciones disco y funk suave, como les ocurrirá con la canción que da titulo al álbum, ‘Dynamite’, que, bueno, mucha dinamita pero aquí nadie prende la mecha para que explote, lineal tanto en el momento musical como en la lírica, sólo decir que Fundación Tony Manero dejan al grupo mainstream de baile a la altura del betún, y es que no hace falta llamarse Jay Kay para emocionarnos.
Pero hablemos de forma más detallada de los temas que incorpora el sexto álbum de Jamiroquai. Ya en el primer single del nuevo trabajo de estudio, ‘Feels just like it should’, se deja ver todo lo que caracteriza a la banda, dígase la voz chillona de Jay, la compresión instrumental, tanto de bajos como de programación, y la difícil tarea de querer hacernos comprender que gritar “ah, ah, auh” es un estribillo solvente, empezamos bien; la cosa se va arreglando un poco al tercer tema, ‘Seven days in sunny june’, donde obviando las ya cansinas bases programadas varias, tenemos un tratamiento inicial de guitarras acústicas preciosistas y una línea de bajo realmente evocadora, pero claro la cosa no dura mucho y es en ‘Electric mistress’ donde Jamiroquai vuelven con sus tecnicismos mezclando el funk disco con el chill, música de club cool elitista, si bien en ‘Starchild’ vuelven a la carga recordando a grupos del funk negro de los ´70 (que es una cosa que, digámoslo, dominan bastante bien) en ‘Love blind’ parece que realizan un popurrí verbenero de sus temas emblemáticos, malo a todas luces, suena a ‘Depeer underground’ descafeinado. ‘World that he wants’ está dedicada a nuestro amiguito Bush (a quién deja bien claro Jay Kay que no le dedica el disco), como declaración de intenciones ideológicas está bien, como tema…buff, un tema a piano que ganará si comprendes la letra, los que lo pirateéis no os gustará. ‘Talullah’ es a todas luces uno de los mejores temas de este álbum, con forma de música disco cool de agradable escucha, quizá el único fallo que encontremos sea la similitud de la historia que cuenta con el tema de John Denver, ‘Leaving on a jet plane’, de todas formas es el tema donde se ve a la banda más a gusto, se nota que la madurez de Jamiroquai sigue este camino. El resto del disco se sitúa entre el tema omnipresente del pacifismo, ‘Don´t give hate a chance’, y momentos más eléctricos, como en ‘Black devil car’.
Jamiroquai diluye su sonido, pasea por casi todos los estilos que ya se tocaron en sus anteriores álbumes y no ofrece nada nuevo, no es el álbum definitivo que esperábamos aunque va definiendo el sonido de la que hoy por hoy es la banda más importante de música funk disco del mundo, no impresiona pero hace que muevas los pies, algo es algo.
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